Nacional
Gracias por tu alegría y cercanía con los jóvenes, querido P. Luis Alberto Pastor

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El p. Luis Pastor parte a los 61 años de edad, 36 de profesión religiosa y 26 de ordenación sacerdotal. Miembro de una familia de profundas raíces cristianas, maduró su vocación en las filas de los grupos juveniles de su parroquia de origen, con el espíritu y la mística de ESCOGE, movimiento animado y dirigido por el salesiano, p. Ennio Leonardi. Hecho el Noviciado en Rionegro (Colombia) y el Posnoviciado en la Casa de Formación de Magdalena del Mar, realizó su tirocinio en las casas de Huancayo, Noviciado de Chosica y Arequipa, demostrando en él su amor y sacrificio por la misión juvenil, su ascendiente sobre los destinatarios y su cariño por el trabajo vocacional.

Culminados los estudios teológicos en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma y ordenado sacerdote, la obediencia le confió tareas de mucha responsabilidad. Siete años dedicó a la formación inicial en sus diversas fases: prenoviciado, noviciado y posnoviciado. Este cariño por el cultivo y acompañamiento a las vocaciones lo llevó luego consigo en las sucesivas obediencias que recibió, sea como director en el Callao o en el Rímac, sea como animador pastoral en el Colegio Salesiano San Francisco de Sales de Breña, o como director y párroco en la obra de Chosica.

El p. Luis se caracterizó por su franqueza y alegría, su profunda piedad y gran entereza, sobre todo en los momentos de prueba. Gozaba de gran sintonía con los jóvenes. Apreciaba y respetaba las muestras de religiosidad popular. Sabía transmitir el gusto por la liturgia, en particular, fomentando y animando los grupos de acólitos. Cordial, cercano a los hermanos, servicial; el Señor le concedió ejercer la paternidad espiritual con niños, jóvenes y adultos. Siempre respetuoso con todos, supo transmitir su amor a María Auxiliadora, a Don Bosco, y su pasión por la vocación salesiana. El Señor recompense a nuestro hermano sus años de entrega, y bendiga nuestra Congregación y Familia Salesiana con su mismo ardor apostólico y el surgimiento de vocaciones apostólicas que prolonguen el carisma de Don Bosco en el tiempo y donde los jóvenes más nos necesitan”.