¡Gracias Monseñor Gurruchaga por su trabajo incansable como sacerdote y educador de los jóvenes!

Partió a la Casa del Padre, Mons. José Ramón Gurruchaga Ezama, Obispo Emérito de Huaraz y Primer Obispo de Lurín, a los 86 años de edad, 68 de Profesión Religiosa Salesiana, 56 de sacerdocio y 30 de consagración episcopal (28 de febrero de 1987).

Mons. Gurruchaga nació en Baracaldo (España) y cumplidas las primeras etapas de su formación inicial fue enviado como misionero al Perú para hacer el tirocinio en el año 1951, viendo cumplido así su deseo expresado a los Superiores al hacer su primera profesión: “ser enviado donde pudiera ayudar y lo necesiten”.  Desde entonces se entregó con ejemplar dedicación al servicio de la misión salesiana.

Trabajó entre los más pobres en la Escuela Agrícola de Puno y en la Obra de Arequipa. Realizó su formación sacerdotal en Turín. De regreso a la inspectoría, la obediencia le confió la delicada tarea de acompañar la formación de varias generaciones de salesianos en el Posnoviciado de Chosica, y a continuación, desplegó su celo educativo pastoral como director del Politécnico Salesiano de Breña, y párroco en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Magdalena del Mar. Vistas sus cualidades para la animación y el gobierno, la obediencia le pidió ejercer el servicio de inspector en la Inspectoría “Nuestra Señora de Guadalupe” (México Sur) y “Santa Rosa de Lima” (Perú).

Concluidos estos servicios, el Santo Padre, san Juan Pablo II, le pidió pastorear la diócesis de Huaraz, diócesis en la que entregó todas sus energías, la claridad de su palabra, su cercanía al clero y a la gente sencilla, en momentos verdaderamente difíciles, cuando el terrorismo intentaba sembrar desesperanza, intimidar a los fieles y amedrentar a los pastores, entonces, se convirtió para sus diocesanos y fue reconocido por todos como su “Padre obispo”. Solía decir que “la paternidad es la razón de ser del obispo”.

En 1996, habiendo presentado severos problemas de salud, la Santa Sede le pidió dejar su amada diócesis de Huaraz, que se encontraba en altura, para confiarle la recién creada diócesis de Lurín, ubicada en la costa, convirtiéndose así en su primer obispo. Hasta el año de su renuncia (2006), a ella dedicó lo mejor de su creatividad y entusiasmo, organizándola y dotándola de las principales estructuras, promoviendo y cultivando las vocaciones, instituyendo obras educativas y de apoyo social.

Mons. Gurruchaga se distinguió por su gran alegría y optimismo en el seguimiento de Cristo fiel al estilo de Don Bosco; gran trabajador, constante y tenaz en lo que se proponía. Muy humano y cálido en el trato; con singulares dotes de gobierno, juicio, buen criterio y sentido común. Siempre claro y directo, hombre sincero y leal. Persona de una gran vida interior que se dejaba traslucir en sus gestos y en su trato. Su palabra, siempre profunda e incisiva, apoyada en una gran experiencia de vida, se dejó sentir por todos: los pequeños y los grandes, los fieles y los que no compartían su punto de vista.

Gracias Monseñor Gurruchaga por ese trabajo incansable como sacerdote y educador al servicio de la juventud y de las poblaciones más necesitados en diferentes obras de la Congregación Salesiana en el Perú.

Los restos de Monseñor Gurruchaga serán velados el miércoles 12 de abril en la Capilla del Instituto Salesiano (Av. Brasil 210 Breña en Lima). La misa de sufragio será a las 6.00 p. m. en La Basílica de María Auxiliadora. La Misa de Honras y sepelio se realizará en la Catedral de Lurín, el jueves 13 a las 10.00 a.m.

Informó: Salesianos el Perú

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