Italia – Ejercicios espirituales de las familias de ADMA

(ANS – Pracharbon) - Del 31 de julio al 20 de agosto en tres turnos de una semana cada uno, 400 personas participan en un retiro organizado por la Asociación de María Auxiliadora en la casa alpina Pracharbon, Val de Ayas, del Valle de Aosta. No parecería una noticia ‘periodístico’, ya que muchos eligen el verano para una recarga espiritual. Lo que hace que estos retiros sean únicos y modernos es el hecho de que participan un promedio de 90 parejas con hijos de apenas pocos meses y otros mayores.

La fórmula es simple: los niños mayores cuidan de los más pequeños con un programa de estudios de escuela muy bien organizado, ‘devolviendo’ a los padres un poco del tiempo que han dedicado a ellos. Los padres pueden pasar estos días en oración y en la intimidad con Dios, para recargar la fe, la esperanza y el amor son sus cónyuges y reanudar renovados la vida familiar.

Es difícil comunicar con palabras la belleza y el calor de un ambiente familiar que reina. Todos los cuidados para todos, y la misma ternura y el afecto que se ve a los niños es la que se expresa por el Señor y por María en la oración y en la amistad que une a todos. La Exhortación apostólica post-sinodal del Santo Padre Francisco “Amoris laetitia”, sobre el amor en la familia, es como el GPS que guían la semana. Se tiene abundantes momentos de silencio y el día jueves es un día lleno de desierto, alternados con momentos intensos de difusión y de intercambio, donde la Palabra ilumina la vida y la vida que da a la Palabra de Dios en forma concreta e intensa es única, lo que sólo la familia puede experimentar esta belleza.

La Asociación de María Auxiliadora reunió este buen grupo de familias jóvenes en los últimos veinte años en torno al ADMA de Turín Valdocco. Casi todas las parejas tienen de tres a cuatro niños, aunque algunos hasta seis hijos.

¿Cuáles son los pilares sobre los que dan consistencia a un camino de fe y de amor conyugal tan rico? Aquello que Don Bosco había soñado: la Eucaristía, con la que sigue firmemente anclado en la presencia del Señor como la único “roca” sobre la cual se estableció la casa; y María: ella con confianza apoya nuestros pasos, alegres y dolorosos, que la vida cotidiana reserva para cada familia. Nada podría ser más básico para la vida cristiana: nada más maravillosamente fructífero.

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