RMG – “Misericordiosos como el Padre”. Lectura salesiana en el Año Jubilar

(ANS – Roma) - ”El Rector Mayor no podía dejar pasar el Año Jubilar de la Misericordia sin ayudar a entrar en profunda sintonía con toda la Iglesia. Él nos invita a aceptar la gracia de este gran acontecimiento eclesial y descubrir los frutos de la misericordia que el carisma salesiano nos traer”. Así manifiesta el Vicario del Rector Mayor, P. Francesco Cereda, sobre la Carta del Mayor Rector: “Misericordiosos como el Padre”(ACG 423).

El Año de la Misericordia es como un árbol que tiene sus raíces en el terreno de la Iglesia post-conciliar, que ha asumido “la medicina de la misericordia” en lugar de “tomar las armas de rigor” e invitando al servicio samaritana en todo el mundo. Es un árbol crecido alimentándose de la reflexión y de la experiencia del documento “Dives in Misericordia” de Juan Pablo II y del documento “Deus Caritas est” de Benedicto XVI. Es un árbol que está dando sus frutos maduros en palabra y en las obras del Papa Francisco.

Don Bosco ha recorrido un camino de conversión para reconocer y aceptar la misericordia de Dios. La visión de Dios, que él asume de niño en un contexto teológico de su tiempo es severa y terrible, cuya justicia a veces se mitiga por su bondad providencial. Será en la escuela del P. Cafasso y del P. Guala que va a aprender una moral equilibrada. Será especialmente acompañando a sus muchachos pobres y difíciles que adquirirá para siempre, no el rigor y la pena, sino la bondad y la misericordia de Dios.

El Rector Mayor se pregunta lo que debería ser la experiencia de la misericordia en cada casa salesiana en el mundo. Conflictos, fundamentalismo, violencia en nombre de Dios, la injusticia que invocan la oferta de misericordia; la geografía del sufrimiento nos llama a la compasión. Por otro lado, no podemos ofrecer misericordia si no hemos experimentado el perdón y la misericordia de Dios, especialmente a través del sacramento de la Reconciliación.

En nuestro carisma, la Misericordia significa tener el mismo corazón de Jesús el buen pastor; significa practicar el sistema preventivo y la presencia junto a los jóvenes, ya que sin la proximidad no se comunica la misericordia. Misericordia en última instancia requiere de la justicia social en nuestros ambientes, de lo contrario, es una expresión abstracta y vacía.

Al concluir el Rector Mayor nos llama a reconocer e invocar a María, Madre de la Misericordia. Ella es la Maestra y la Guía.

La Carta del Rector Mayor “Misericordiosos como el Padre” está disponible en el sitio sdb.org.

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