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Ordenación Sacerdotal: “Dios los ha escogido, los ha hecho ministro de su misericordia”

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En el marco de las celebraciones por los 125 años de presencia Salesiana en el Perú, en un ambiente de fiesta y júbilo, nuestros hermanos salesianos Saul Quispe y Luis Zuniga, fueron ordenados como sacerdotes. La Consagración, que se celebró en la Basílica de María Auxiliadora, fue presidida por el Monseñor Gaetano Galbusera sdb, Obispo Coadjutor del Vicariato Apostólico de Pucallpa, y concelebrada por el padre Inspector Santo Dal Ben Lava y diversos hermanos de la Familia Salesiana que llegaron de las provincias para expresar su afecto y cariño hacia los nuevos sacerdotes. Familiares y amigos también los acompañaron en este momento especial.

Luis Alberto Zuniga Cándenas, nació el 20 de julio de 1985, en el Centro Poblado de Ccachín, Lares, Calca, Cusco. Su formación salesiana religiosa se inició en las misiones de Lares acompañado por el P. Cayetano Camuër. Se considera neto campesino, lleno de habilidades, sobre todo en el campo de accionar misionera. Asimismo se destaca por ser trabajador, colaborador, sencillo, piadoso y sobre todo comunitario. El 3 de enero del 2015 hizo su profesión perpetua y, el 14 de noviembre de 2015 recibió el ministerio del Diaconado en Bogotá, Colombia.

Saul David Quispe Caballero, nació el 21 de mayo de 1985, en la provincia de Andahuaylas, en Apurímac. Con la ayuda y dirección de Sor Matilde Barrientos y Sor Josefina Palero, Hijas de María Auxiliadora, supieron orientar y encaminar su vocación salesiana. El 2004 realizó su voluntariado con los chicos de acogida de Calca y posteriormente es admitido para iniciar su pre – noviciado los años 2005 y 2006. Su primera obediencia la realizó en la casa de formación de Magdalena del Mar acompañando a los aspirantes durante 2011, y en el 2012 es destinado a la casa de Monte Salvado.

Durante la celebración, el Monseñor Gaetano mencionó que Luis y Saul han recibido el gran Don de la misericordia de Dios. “Dios los ha escogido, los ha hecho ministro de su misericordia”, sostuvo el Monseñor. Por otro lado, destacó el papel fundamental que tienen los salesianos en el amor hacia los jóvenes. Y en esa línea deben de trabajar los ahora sacerdotes. “Los Salesianos son signos del amor que Dios les tiene a los jóvenes. Crezcan en el amor a Dios, en eso consiste el ser cristiano en crecer con el amor de Dios”, finaliza.

Finalmente, les dijo que sean como el Buen Pastor, que guíen a los jóvenes en el encuentro con Cristo. “Compartan su vida con los jóvenes, guíenlos y muestren sensibilidad a la figura del Buen Pastor”, añadió.

Emotivas fueron las palabras de agradecimiento de los ahora sacerdotes Luis y Saul.  Sus familiares, amigos y toda la Familia Salesiana mostraron su aprecio y cariño.

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