- III Nota de prensa

Un repaso sobre los órganos de tubos

“A mis ojos y oídos, el órgano siempre será el rey de los instrumentos”, escribió Wolfgang Amadeus Mozart en 1777. Capaz de reproducir los sonidos de toda una orquesta, es también el instrumento predilecto de la música religiosa por estimular en los fieles su diálogo con Dios.

La evangelización del Perú estuvo acompañada por la música. Poco a poco las iglesias que se levantaban incorporaban sus órganos de tubos, cuyo tamaño dependía de las posibilidades económicas de las comunidades. Muchos de estos instrumentos fueron fabricados en el país, en su mayoría pequeños. Se calcula que quedan en los Andes peruanos unos 150 órganos históricos, la casi totalidad en abandono.

En Lima hay 24 órganos de tubos. El mayor es el de la Catedral Metropolitana. Fue construido en Bélgica en 1855. Conserva 42 de sus 62 registros de sonido originales, pero está mudo desde hace medio siglo.

El órgano de la basílica de María Auxiliadora es el de mayor riqueza sonora del Perú. Fabricado en el Año Santo de 1933 por la casa Tamburini, en Italia, tiene 34 registros reales y 2651 tubos sonoros. A raíz de su restauración, opera con dos consolas gemelas, una en el coro y otra junto al altar. Ambas tienen dos teclados manuales de 61 notas y una pedalera de 30 notas.

Otros órganos célebres de la capital peruana son el de la iglesia de San Francisco de Asís, de 21 registros, que fue construido en Lima en 1901, y el de la parroquia de San Felipe Apóstol, traído de Alemania en1956.

Es interesante señalar que la bonanza del guano y del salitre, en el siglo XIX, enriqueció también la música sacra del Perú con la importación de diversos órganos. Estos se ubican en el santuario de Santa Rosa de Lima, en el Convento de los Descalzos, en la iglesia de San Agustín, en la casa de retiro del colegio Belén, en el monasterio de Santa Clara y en el monasterio de Jesús, María y José.

En el interior del Perú destacan los órganos de la Catedral de Arequipa, por sus 1178 tubos, y de la Catedral del Cusco, por ser el más antiguo del Perú (1654) en funcionamiento. La Catedral de Puno conserva un órgano de tubos de fabricación inglesa (1872).

Los órganos del Cusco son dignos de admiración por haber sido fabricados antes de la Independencia y seguir en funcionamiento. En la iglesia de Andahuaylillas se han recuperado sus dos órganos del siglo XVII. Un poco más ‘jóvenes’ son los de las iglesias cusqueñas de Santa Catalina (1694) y La Merced (1735).

En la Ciudad Imperial y la campiña cusqueña también resuenan los órganos históricos de Santa Teresa, Belén, San Jerónimo, San Juan de Huaro, Santísimo Salvador y Jesús Nazareno de Oropesa, así como de la Virgen Purificada de Canicunca.

Otros órganos históricos peruanos son los de la iglesia de la Merced, en Trujillo (1787) y de San Martín de Vilque, en Puno (1793).

La casa Tamburini, que construyó el órgano de la basílica de María Auxiliadora, en Lima,  también fabricó en 1962 el órgano mayor de la basílica de San Pedro, en Roma, actualmente en servicio. Tiene 76 registros y 5000 tubos sonoros.

Para la Congregación Salesiana la casa Tamburini también fabricó los órganos del santuario de María Auxiliadora, en Turín, (67 registros reales y 5100 tubos sonoros);  de la basílica de San Juan Bosco, en Roma, (70 registros reales y 5274 tubos sonoros); de la iglesia de San Juan Bosco, en Bolonia, (131 registros reales y 12,278 tubos sonoros); y de la iglesia de Nuestra Señora Auxiliadora, en Niteroi-Brasil, (123 registros reales y 11,000 tubos sonoros). Este último órgano es el mayor de Sudamérica.

Curiosamente, el mayor órgano del mundo no está en una iglesia. Es el llamado Órgano Wanamaker de la tienda Macy’s en Filadelfia (Estados Unidos). Tiene 376 registros reales y 28,750 tubos sonoros distribuidos en cinco pisos de dicho centro comercial.

Oficina de Prensa

Congregación Salesiana del Perú