Obra Salesiana en Arequipa

(1897) 1926 María Auxiliadora
Arquidiócesis de Arequipa
Colegio Salesiano Don Bosco
Cl. San Pedro 218 – Apartado 99 – Arequipa
Colegio Salesiano Técnico Don Bosco – CETPRO Don Bosco (Sede Arequipa y Majes) – Casa Don Bosco – Cripta María Auxiliadora – Oratorios festivos – MJS – Club Mamá Margarita – Capellanías
Colonia Climática de Camaná – Librería Salesiana

Historia

Las primeras tentativas de desear que la obra salesiana se fundara también en la ciudad del Misti correspondieron a las herederas de la familia Goyeneche. La Sra. Carmen Goyeneche estaba dispuesta a destinar y dar en propiedad perpetua a la Escuela Salesiana los terrenos que ella poseía y que podrían servir para la Capilla, para un gran colegio, etc. Al parecer la Providencia dirigió las cosas por otro camino.

Enteradas las autoridades municipales arequipeñas de la llegada de Mons. Santiago Costamagna a Lima – pues no había podido ingresar en el Ecuador para visitar la misión de Méndez y Gualaquiza -, enviaron, en nombre del Sr. Carlos Polar, un escrito. En este se manifestaba el sentimiento general de la población sureña, la cual había acordado se procurara el establecimiento de un Colegio Salesiano en la Ciudad.

Mons. Costamagna remitió la carta del Sr. Polar a Don Rua. Este aprobó la petición y alentó las propuestas que les habían hecho. Y visto que eran infructuosas las tentativas para ingresar en el Ecuador, a Mons. Costamagna no le quedó otro alternativa que aceptar el pedido de Don Rua de pasar a Arequipa. Allí trató de cerca lo concerniente a la fundación que encarecidamente solicitaban los hermanos arequipeños.

Providencialmente y todavía no enterado Mons. Costamagna, llegaron expulsados del Ecuador los salesianos. Ellos estaban dirigidos por el entusiasta P. Inspector Luis Calcagno. Inmediatamente hizo que se organizara su personal y partieron hacia el Sur con las convviciones bien firmes de isntalarse en Arequipa.

Provisionalmente se instalaron en una casa de la calle San Juan de Dios (frente al Hospital, aunque hoy ya no existe porque fueron derruidos durante un terremoto). Dicha casa era estrecha y apenas tenía lo indispensable para comer y dormir. Mientras el P. Calcagno tramitaba mejores condiciones para el servicio pastoral de la juventud – como era el contar con un local adecuado -; todos se empeñaban para reunir a cuantos muchachos podían para darles clases de catecismo y prepararlos a la Primera Comunión, iniciando así lo que sería el Oratorio Festivo.

Finalmente el 8 de diciembre de 1896, Solemnidad de la Inmaculada Concepción, tuvo lugar la solemne inauguración de la Escuela de Artes y Oficios sólo para externos, dadas las limitaciones de los ambientes.

Salesianos en la falda de un Volcán

Al pie del Misti, rodeada de majestuosos volcanes y con una historia moldeada por la “Momia Juanita” está la ciudad Blanca: Arequipa. En este lugar ubicado a 2360 de altura y lleno de historias, hace más de 107 años se comenzó a tejer otra historia: la llegada de los salesianos. Como en las grandes obras que Dios hace, no podemos precisar el día exacto en el que llegaron los salesianos. Sabemos que fue en el mes de octubre de 1896. Los salesianos expulsados del Ecuador dieron vida a una de las labores más grandes y significativas de los hijos de Don Bosco en el Perú.

La obra de Arequipa, compleja por sus servicios cuenta con un sinfín de actividades. Un colegio con 800 alumnos, un CEO con 250 jóvenes que se preparan como futuros carpinteros, metal mecánicos, sastres, entre otros. La presencia en Majes (a 120 Km. de Arequipa) es significativa. Los jóvenes pobres se preparan con esmero en la agricultura. Nueve Oratorios donde se atienden a cientos de niños y jóvenes. Un servicio netamente salesiano a favor de la juventud necesitada es la asistencia a 40 adolescentes que viven en la casa Don Bosco dependiendo totalmente del trabajo de los pocos salesianos. “De estos patios y estos lugares salesianos – nos dice el padre William Cherres director de la Obra – salieron grandes hombres. Algunos son conocidos políticamente y muchos otros llevan en su corazón el tesoro y el ideal de Don Bosco: buenos cristianos porque supieron ser buenos alumnos”.

Visite: