Mundo Salesiano

España – Niños, no adultos en miniatura

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(ANS – Madrid) – En el Día contra el Trabajo Infantil, que se celebra  mañana, 12 de junio, Misiones Salesianas de Madrid repite su llamado a acabar con este tipo de actividad que es perjudicial para la  salud física y mental de niños y niñas y que impide  que puedan vivir su infancia con alegría.

“Vendía refrescos en la playa a los turistas. Me levantaba temprano y llegaba a casa ya de noche. Eran jornadas agotadoras para ganar unos pocos reales”, explica Augusto, un joven brasileño de 14 años que lleva trabajando desde los 10 para ayudar a su familia a sobrevivir. Hoy Augusto tiene otra vida. Estudia en uno de los colegios salesianos de Brasil para ser electricista. “Nunca imaginé que pudiera estudiar y que pudiera elegir yo mi profesión. Antes pensaba que mi vida siempre sería una basura, pero hoy sé lo que quiero y tengo una meta”, añade el joven.

Anderson se levantaba a las seis de la mañana de lunes a domingo para trabajar en el mercadillo, Jefferson trabajaba más de doce horas cada día arreglando zapatos, Rayane vendía comida en el restaurante de su tía… Niños y niñas sin infancia, pero que hoy tienen una segunda oportunidad gracias a los misioneros salesianos que trabajan para dar un futuro a los miles de menores que se ven obligados a trabajar. Es lo que hacen con el programa Aprendices en Brasil, pero también en muchos otros países del mundo se enfrentan a esta realidad y trabajan para que los niños, niñas y jóvenes se conviertan en protagonistas de su futuro.

Más de 168 millones de niños y niñas trabajan en el mundo. “Una cifra que se ha reducido en los últimos años, pero con la que no podemos estar satisfechos”, explica Ana Muñoz, portavoz de Misiones Salesianas. Las causas del trabajo infantil son, entre otras, la pobreza, la falta de educación, la desestructuración familiar, la tradición… Los niños y niñas son mano de obra barata por la que se paga menos. “Además, son trabajadores silenciosos porque desconocen sus derechos y difícilmente se revelan”, apunta la portavoz de Misiones Salesianas.

Las consecuencias para los menores son muchas. Las largas jornadas, los pesos que tienen que acarrear… producen malformaciones y enfermedades crónicas en cuerpos que no están preparados para ello, baja autoestima e, incluso, caen en depresión. “Son niños y niñas tratados como adultos en miniatura a los que no se les permite vivir su infancia con alegría”, explica Muñoz.

“El lugar de los niños y niñas es la escuela y pedimos a la comunidad internacional que se comprometa para acabar con el trabajo de los más pequeños” expresan desde Misiones Salesianas

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